El fútbol es el deporte más popular y más practicado en Portugal. Con el equipo nacional entre los mejores clasificados de Europa y el mundo, los niños portugueses sueñan con unirse a las filas del fútbol profesional.  Con partes iguales de trabajo duro y talento natural, Sandro Borges tuvo la oportunidad de vivir su sueño y jugar profesionalmente para su amado Portugal.  Por desgracia, un accidente de tráfico a los 21 años truncaría esa breve carrera.

 Hoy en día, es entrenador de boxeo, padre y amputado.  Esta es la historia de Sandro.

Sandro Borges.

Creciendo en una familia amante del fútbol y muy unida de Lisboa, Sandro desarrolló su pasión por este deporte desde muy pequeño.  Y al igual que Cristiano Ronaldo, el futbolista portugués de su misma época, progresó rápidamente a través de los equipos de fútbol amateur.  A los 14 años se trasladó a Porto tras firmar su primer contrato profesional con el Boavista Futebol Clube. De este modo, jugó durante siete años como centrocampista para el Boavista, la selección nacional portuguesa y el Clube Desportivo Santa Clara, respectivamente.

 Una noche, un trágico accidente de coche cambiaría la vida de este joven de 21 años en un instante.  Sus heridas fueron muy graves y potencialmente mortales.  Su pierna izquierda, dañada sin posibilidad de recuperación, requirió la amputación inmediata.

““La primera reacción fue un estado de shock... las consecuencias de lo que acababa de suceder sabiendo que nunca más podría correr, caminar, salir por la noche con mis amigos o recoger a mi hijo en la escuela tuvieron un impacto significativo y minaron la confianza en mí mismo“. ”

A pesar de su conmoción y tristeza, Sandro se prometió a sí mismo que se recuperaría por muy difícil que fuera.  Poco después de la operación quirúrgica recibió su primera prótesis y comenzó a esforzarse en una rehabilitación intensiva. 

“”Por encima de todo, quería recuperar mi vida y el tiempo perdido. Por lo tanto, volví al gimnasio con tanta frecuencia como me fue posible y concentré todos mis esfuerzos en la recuperación. Cada vez quería más y mejor”. ”

Mientras tanto, Sandro exploraría otras actividades atléticas.  Empezó a practicar ciclismo y natación disfrutando siempre de la libertad que le proporcionaba la prótesis.  Un encuentro casual con un posible socio de negocios abriría una puerta totalmente nueva y una motivación inesperada: el boxeo.  En un año, abrió su primer gimnasio de boxeo y comenzó a entrenar a aficionados y profesionales en el ring. 

Actualmente, Sandro es un entrenador de boxeo que utiliza el pie Pro-Flex XC Torsion porque, como dice, “me ayuda a moverme como yo quiero moverme”. Sandro sigue esforzándose en el ring y es un claro defensor de la buena forma física, las actividades deportivas y una vida sin limitaciones.

““Llevo una vida perfectamente normal, tanto a nivel personal como profesional. La vida me dió la oportunidad de probar el boxeo después de ser jugador de fútbol profesional y la cogí sin dudarlo ni un instante“.”